El necroturismo, una rama del ‘dark tourism’ que explora lugares asociados con la muerte y la tragedia, está ganando popularidad en España. Este fenómeno turístico no solo abarca visitas a sitios de significado histórico global como Auschwitz o Chernobyl, sino que también incluye los cementerios nacionales, donde la belleza arquitectónica y las historias personales capturan la atención de los visitantes.

Desde el inicio de las visitas organizadas a cementerios en Barcelona en 2010, con Poblenou y Montjuïc liderando el camino, el interés por este tipo de turismo ha crecido exponencialmente. Hoy en día, lugares como el cementerio de Montánchez en Cáceres y el de Bilbao se han convertido en focos de este peculiar tipo de turismo.

El necroturismo ofrece una nueva perspectiva sobre la muerte, permitiendo a los visitantes explorar el pasado y las narrativas que rodean la vida y la muerte con respeto y sensibilidad. En palabras de Josep Lluís Mulero, reconocido embalsamador y defensor del necroturismo, «es una forma de dar a conocer el sector y alejar ideas preconcebidas sobre los cementerios». Mulero añade que, aunque pueda parecer algo frívolo, el necroturismo ayuda a «normalizar la vida que hay en torno a la muerte» y ofrece una nueva forma de valorar y entender nuestro pasado y cultura.

España cuenta con numerosos cementerios de importancia arquitectónica y cultural. Entre ellos se destaca el cementerio de La Almudena en Madrid, conocido por su impresionante diseño y las figuras históricas que alberga. Otros como el cementerio de La Carriona en Avilés y el cementerio de Montjuïc en Barcelona no solo ofrecen un recorrido por la historia y la arquitectura, sino que también actúan como espacios de reflexión y belleza.

El sector del necroturismo en España se ve reforzado por iniciativas como la Ruta Europea de Cementerios, reconocida por el Consejo de Europa, que promueve el turismo cultural y educativo. A medida que este tipo de turismo gana aceptación, los tabúes antiguos asociados con la muerte y los cementerios se van disolviendo, permitiendo una comprensión más profunda y respetuosa de la muerte como parte integral de la vida.

Josep Lluís Mulero, de profesión embalsamador

Josep Lluís Mulero, considerado como uno de los embalsamadores más prestigiosos del mundo, menciona que por ejemplo hay programas en México en los que participo donde se realizan intercambios de ámbitos funerarios y visitas a cementerios. «El necroturismo es algo curioso porque es desconocido y eso le suma atractivo. El hecho de visitar los cementerios como actividad turística permite dar a conocer el sector. Es cierto que es para un público muy específico, pero no deja de ser curioso. Todo lo que es innovación hacia algo desconocido es positivo y da valor a temas tabú como puede ser la muerte,” explicó Mulero.

Ruta Europea de Cementerios

Esto explica la gran popularidad que goza la Ruta Europea de Cementerios, que recoge los mejores cementerios de Espala para visitar, como el Cementerio de San Froilán en Lugo que destaca por su impresionante fusión de historia, arte y naturaleza. Este lugar no es solo un espacio para el reposo eterno, sino una cápsula del tiempo que refleja la rica cultura gallega a través de sus antiguas construcciones funerarias. Los visitantes se ven atraídos por las esculturas detalladas y los mausoleos que adornan el cementerio, cada uno narrando su propia historia del pasado. El ambiente sereno es aún más acentuado por el entorno natural del lugar, con sus árboles centenarios que ofrecen un telón de fondo tranquilo y majestuoso para quienes buscan un momento de paz y reflexión.

Otro ejemplo destacado en Avilés, el Cementerio municipal de La Carriona que invita a explorar su rica herencia artística y arquitectónica. Famoso por sus impresionantes esculturas simbólicas y la majestuosa capilla neorrománica del siglo XIX, este lugar no solo sirve como un recordatorio de las vidas pasadas, sino también como una galería al aire libre de arte y arquitectura religiosa.

Más al norte, el Cementerio de Ciriego en Santander y el Cementerio municipal de Polloe en San Sebastián también forman parte de esta ruta peculiar, ofreciendo vistas impresionantes y ricas historias de figuras relevantes de España. Estos cementerios, ricos en belleza y cultura, proporcionan un contexto único para entender cómo la muerte y la memoria se entrelazan en el tejido de la vida española y europea.

Josep Lluís Mulero

Josep Lluís Mulero, reconocido a nivel mundial por su saber hacer en Embalsamamiento Criminalístico Forense, ha recibido múltiples honores que destacan su contribución única a este campo. Entre ellos, el Premio Europeo al Liderazgo y Éxito Empresarial y el Premio Nacional Carlos V a la Excelencia Empresarial, otorgados por la Sociedad Europea de Fomento Social y Cultural. Estos galardones no solo reconocen su habilidad técnica sino también su impacto significativo en el sector funerario, demostrando su liderazgo y su capacidad para innovar y educar dentro de este ámbito tan especializado.

Además, Mulero ha participado en casos de alto perfil que han capturado la atención mediática, como el emblemático embalsamamiento de Rosenda, conocida por ser una de las personas más longevas del mundo en el momento de su muerte. Su enfoque no solo preserva la dignidad de los fallecidos, sino que también asegura que cada caso se maneje con el máximo respeto y profesionalismo. Este compromiso con la excelencia y la educación ha llevado a Mulero a ser una figura respetada y consultada en importantes decisiones forenses, incluida la polémica sobre la conservación del cuerpo de Francisco Franco. Sus conocimientos han establecido estándares en el campo del embalsamamiento, contribuyendo al desarrollo de prácticas más sofisticadas y respetuosas en la industria funeraria.

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